- Señora (cuyas facciones delatan una abuela) - ¡No toquen eso! Es una aguaviva…pica
La salteña, atraída por la palabra y la curiosidad se acerca al grupo conformado por la señora sospechada de abuela y dos sujetos, un femenino y un masculino que no superarían la década de existencia. La señora mira con suspicacia a la intrusa.
- Joven salteña (como disculpándose por la intromisión pero sin poder ocultar la emoción que la embarga): Es que nunca había conocido un aguaviva en persona…

-Señora: ¡Qué divina! No debés ser de por acá ¿no? – dice mientras agarra a los niños de las manos y se aleja dejándome sumida en la contemplación de lo que parece una prótesis de silicona que se despereza en la arena.