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domingo, 25 de octubre de 2009

A un océano de distancia

A un océano de distancia,
la que una vez fue.
A un océano de distancia
alguien que no volverá a ser ya más.
Dos continentes.
Dos orillas.
Dos personas.
Un océano que pareciera separar dos mundos.
La que será se debate entre dos costas
mientras las olas eternas llevan recuerdos de una tierra a la otra
en un vaivén nostálgico y fascinante.
En el océano se funden, embravecidas,
locas creaciones,
un sinfín de posibilidades
y ya no se distinguen los límites de lo que fue
lo que es,
lo que puede ser
Solo queda la espuma de una efervescencia
de sal y misterio.
Solo el bravo cambio de mareas
y la seguridad inmortal del canto de las caracolas.
El océano se vuelve un extraño punto
de unión y distancia,
un permanente devenir
y ya no importa que orilla pises
porque las olas volverán incansables
a lamer las arenas,
llevándose en cada nuevo viaje un poco de tus recuerdos.
Un poco de vos.
Desparramándote por el mundo.
Es el mar el que a la vez que nos separa
nos une con los que fuimos
y los que seremos.
Es en este mar en el que todos somos;
viajeros eternos.
Donde burlamos a la muerte
y vivimos cientos de existencias.